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THE GODS, THE ANT AND THE MAIZE

Para todo escritor publicar es algo muy importante. Una publicación le da un gran sentido a las cosas que uno vuelca sobre el papel. Le da también muchos otros destinos a las historias que escuchamos y a las palabras que amasamos durante un buen tiempo en nuestros cuadernos. Malasia, a través de la Editorial Ameen, abrió sus puertas a nuestra historia, a nuestra manera de contar el mito en el que un Dios Serpiente Emplumada encontró el modo de comunicarse con una hormiga para poder darle el maíz a los hombres, y con él su alimento y el origen de su cultura.

Nápoles nunca está en silencio

Nápoles nunca está en silencio. Las calles gritan que están perdidas, que su lugar es un laberinto, no Nápoles, por eso para estar quietas, al menos un poco, se ponen chuecas para dibujar plazas que se caen por un lado, ángulos que se van cerrando con el ir y venir de la gente, esquinas que se abren para dar lugar a otro muro, a otra torre, a una puerta más. Los edificios recién hechos dicen que ya están envejeciendo y piden a gritos otro color. Los palacios viejos sienten que ya no caben a sus anchas, y gritan que venga uno más a poblar sus azoteas a implantar fábricas de sombras. Las ventanas rechinan de verdes para sacar la oscuridad de las casas a darse una vuelta a lamer un poco del sol que venden en Nápoles. Los adoquines se la pasan mascullando a cada paso de hombre, de mujer o de rueda que pase. Gritan amenazas de muerte. Hasta que un adoquín, el más valiente, salta, y salta porque ya no puede más, porque no aguanta tanto peso ni tantos apretujones. En su salto l...