Mi Vida había sido -un Fusil Cargado — En Rincones —hasta el Día que el Dueño pasó —identificado — y Me llevó Y ahora vagamos en Bosques Reales — Y ahora Cazamos a la Cierva — Y cada vez que hablo para él Las Montañas responden de inmediato — Y yo sonrío, tan luz cordial en el resplandor del Valle — Es como si la cara del Vesuvio haya liberado su placer — Y cuando en la Noche — Nuestro buen Día terminado — Vigilo la Cabeza de Mi Maestro Más bello que haber compartido la Profunda Almohada de Plumas de Pato Para su Enemigo —soy su enemiga mortal— Nada se mueve por la segunda vez — en quien yo haya echado el Ojo Amarillo — o un rotundo Pulgar — Aunque yo pueda vivir más que él El durará más —que yo — Porque yo solo tengo el poder de matar Sin —el poder de morir —
Voces, mitos, lunas y uno que otro sol.