Sunday, 3 June 2018

El Ganges







Domingo de orden en mi computadora mientras en mi cuarto yacen dos maletas, una cerrada, esperando la última ropa de invierno y otra en explosión, con las faldas, los vestidos y las camisetas de verano.

Mi objetivo es tirar y tirar files en la papelera, los repetidos y los que no hace falta conservar porque ya todo está en mi cabeza o en mi cuerpo; y lo que no me atrevo, destinarlos a una carpeta que se llame FUORI COMPU que pueda yo guardar en un disco duro externo. Comienzo por orden cronológico de hoy al pasado, me divierto con los órdenes aleatorios alfabéticos y dejo una carpeta con el título DOCUMENTIS 2011 hasta el último. Allí están las lecturas en alto, las entrevistas, los textos del 2006 al 2011.

Me encuentro con este antiguo proyecto intitulado Geografía ritual, un proyecto de investigación de los mitos de orígenes de las tierras, las aguas y los cielos de mis sueños...

De pronto, reaparece esa noche, de hace tantos, tantos años, en la que soñé que mis pies se bañaban en el Ganges, y que si yo caminara por ese río:

... comenzaría por la historia de Visnú, por su encarnación como enano divino para medir al universo en tres pasos gigantescos. Les contaría acerca del paso en falso del dios de los mil nombres, y de cómo la uña de su pie provocó un rasguño en el tejido de la creación. Aquella minúscula herida se transformó en el lecho del Ganges, una fuente inmortal y eterna que fluye a través de los cielos, lavando las manchas del universo...

... mostraría mi mapa geológico en relieve del fondo marino. Allí se vería muy bien que el viaje del Ganges no concluye en el golfo del Bengala. Se une al Brahmaputra y juntos excavan un largo lecho trazado con toda claridad en el fondo del golfo. El mapa revelaría que lo que permanece escondido es mucho más largo de lo que corre en la superficie terrestre; y que en geología como en la mitología hay un Ganges visible y un Ganges escondido: uno que corre en la tierra y otro bajo el agua. Si los uniéramos obtendremos el mayor río de la tierra.

... les llevaría atrás en el tiempo, a los albores de la geología y les mostraría que donde ahora corre el Ganges había una vez una línea costera... un litoral que marcaba la extremidad meridional del continente asiático. La India era lejana entonces, muy lejana, en otro hemisferio. Estaba pegada a Australia y a la Antártida.


... les enseñaría el mar y el origen de su nombre, Teti, la esposa de Océano en la mitología griega. En los tiempos en los que el Himalaya no existía, no existían los ríos sagrados, ni Jamuna, ni Ganges, ni Saraswati, ni Brahmaputra. Y como no existían los ríos, no existía el delta, ni la pianura aluvional, ni el fango ni los manglares. No existía el Bengala. 

... les contaría, y quién sabe si lo comprenderían... cómo fue que, 140 millones de años atrás, la India se desprendió de la Antártida comenzando su viaje hacia el Norte y  moviéndose a una velocidad inaudita,a lzando con su peso la cadena del Himalaya; y es entonces ahí que habrían visto al Ganges fluir como un riachuelo de una colina che se despereza. Habrían visto, mientras la India viajaba, al mar de Teti restringirse y secarse hasta desaparecer, mientras el lecho del río se cerraba como el rasguño de una uña.