No es que haya amanecido nostálgica, pero, pertenecer a una generación que haya aprendido “a escribir a máquina” en las últimas máquinas de escribir no es nada simple. Y eso que a mí me tocaron las ultramodernas “Olivetti”, que por culpa de ser portátiles, a los maestros de mi escuela secundaria se les ocurrió hacer un curso “opcional” de mecanografía y obligarnos a cargarla todos los martes y jueves de todo un año escolástico. Allí estábamos unos 28 alumnos uniformados haciendo los interminables ejercicios "caligráficos" de las consonantes centrales del teclado y las barbaridades barbaridades barbaridades barbaridades barbaridades barbaridades barbaridades barbaridades del teclado izquierdo y la miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía miopía del teclado derecho. Quién sabe cuántos cortos circuitos no habrán en las cabezas de nuestra generación en frente a las pantallas de las computadoras... Para nosotros aprender...
Voces, mitos, lunas y uno que otro sol.